
Todos los niños somos iguales. Sin importar nuestra raza o si somos pobres o ricos. No debemos ser tratados con ventajas o desventajas en relación con otros niños, tenemos derecho a las mismas oportunidades.

Los niños siempre debemos estar protegidos. Muchas veces nos vemos expuestos a peligros y al riesgo de contraer enfermedades. Necesitamos los cuidados que nos puedan proporcionar los adultos para prevenir cualquier hecho lamentable.

Los niños tenemos derecho a un nombre y a una patria. Cuando nacemos, es primordial que nuestros papás nos registren con nombre, apellido y nacionalidad, para que nos identifiquen dentro de la sociedad y podamos desenvolvernos en ella.

Los niños tenemos derecho a vivir sanos y fuertes. Es para nosotros importante contar con asistencia médica, con una alimentación balanceada y mucha motivación para practicar algún deporte. Sólo así podemos crecer saludables.
Los niños con limitaciones necesitamos tratamientos especiales. Para sobrevivir y para superarnos, nos resultaindispensable recibir afecto y los tratamientos médicos que sean necesarios. Sólo así podremos recuperarnos.

Los niños debemos crecer bajo el cuidado de niestros padres o del estado, si ellos faltan. En nuestra condición de niños, es para nosotros vital contar con el sostenimiento y la orientación de los adultos, de lo contrario nuestras vidas serían inciertas.

A los niños nos deben dar educación de manera gratuita. De la formación que nos brinden desde temprana edad depende que logremos ser cuidadanos honorables profecionales exitosos. Nosotros somos el futuro de las naciones.
En casode emergencia peligro, a los niños nos atenderán primero. Porque nos falta mucho por vivir y aún somos indefensos, requerimos la solidaridad de los adultos. Su auxilio nos permite sobrevivir a las situaciones en las que estén en juego nuestras vidas.

A los niños nos deben tratar bien, querer mucho y solo nos darán el trabajo que podemos hacer. Somos inocentes, pacíficos y, por naturaleza, amamos a los demás. también queremos disfrutar nuestra infancia. Necesitamos, antes que cualquier cosa, del cariño, el respeto y la consideración de los grandes.
Todos los niños debemos vivir como hermanos, en un ambiente de comprensión, paz y amor. Si los adultos nos enseñan a amar, a respetar y a tolerar a los demás, la paz será una realidad en el mundo. Este derecho va acompañado de un deber: queremos unos a otros y evitar hacernos daño
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